¿Cómo enseñar a tu hijo a pedir disculpas? | El atelier de Majo

Para muchos, grandes y pequeños, pedir disculpas es algo difícil de hacer, por lo que hoy te contaré un método para convertir en ese momento incómodo en una experiencia reparadora y de aprendizaje.

Últimamente he observado que a Julián le está costando respetar las cosas de Inés. Julián es el típico niño travieso que toma a escondidas lo que no es de él. Lo he cachado varias veces comiéndose los chocolates de sus hermanos cuando se voltean, o agarrando juguetes que no son suyos.

Julián es inteligente y sabe lo que hace, sabe que no lo debe hacer, pero ahorita he notado que no ha desarrollado la capacidad de controlarse y respetar lo que no es suyo. Obviamente cuando toma algo que no es de él hay drama en mi casa, Inés llora, lo acusa y cuando le pido a Julián que me explique qué pasó o le pregunto si él tomó tal o cual cosa, su respuesta es no.

Por su edad, Julián todavía no sabe lo que son las mentiras. Al llegar de la escuela, Julián tomó un cuaderno para colorear de Inés sin permiso, y lo dibujó!. Al darse cuenta Inés, empieza a llorar y a acusar a su hermano. Le preguntó a Julián qué había pasado y no me contesta, se sube a su cuarto.

Generalmente lo hubiera regañado pero hoy respire y me propuse no hacerlo. Lo seguí hasta su cuarto y hable con él. ¿Qué pasó Julián?, ¿Tomaste el libro de Inés sin permiso? ¿A ti te gustaría que Inés tomará tus cosas sin tu permiso? –”No” contestó Julián Esta pregunta crea empatía en los niños, porque los hace ponerse en el lugar del otro, en sentir lo que sintió el otro ante su acción.

Inés se siente triste Julián, ¿qué podemos hacer para que se sienta mejor? –Julián -”Un castillo, a Inés le encantan los castillos!” ¡Me parece muy buena idea Julián! Nos fuimos al atelier para que Julián preparara algo para Inés.

Además de pedir disculpas es importante que los niños siempre lleven a cabo una acción que les permita sentir lo que el otro sintió. Decir lo siento es algo muy fácil y que cualquier puede decir, pero no necesariamente sentir.

Por eso es importante que si tu hijo mordió en el brazo a un amigo,  además de pedir disculpas, lo acompañes y ayudes a que le lave el lugar del mordida a su amigo, o que le haga: “sana, sana” o que haga un dibujo. Al final Julián decidió “hacer a Inés” porque “No sé hacer castillos”. Eligió el color azul “porque es el que le gusta a Inés”, le puso mucho cabello, porque “Inés tiene mucho pelo” y un vestido azul claro encima.

Sugerí que podríamos hacer un cuadernito para que ella dibujara (porque él había pintado en su cuaderno), le proporcione hojas, y me dijo: “yo lo recorto porque soy un experto recortador”, Quedaron pedazos irregulares pero los dejé así para darle valor a su trabajo. Esto es clave en el desarrollo del niño, nosotros lo vemos de una manera y ellos de otra y hay que respetar sus maneras, esto es parte de la cultura de la infancia de la que habla la filosofía Reggio Emilia.

Engrapé sus recortes en forma de libro. Cuando el dibujo estuvo listo, bajamos para dárselo. ¿Qué te gustaría decirle a Inés con este dibujo? “Inés toma para que te pongas feliz” Es muy importante poner el título del dibujo siempre, yo lo pongo en una esquinita para no invadir su arte, y la fecha también porque me permite ir viendo la evolución de sus trazos.

Los niños se dieron un abrazo y un beso y asunto olvidado. El dibujo que hizo Julián lo puse en lugar visible del atelier para que recuerde este hecho.

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